Teoría de las desigualdades cognitivas (knowledge gap)

También llamada diferencia o distanciamiento del conocimiento (knowledge gap). Es un perspectiva teórica que se desarrolla en los años 70 y se centra en el papel de los medios en la distribución social de conocimiento, una función esencial a ellos.

La hipótesis inicial fue formulada por Tichenor, Donohue y Olien en Estados Unidos (ya conocidos por su estudios sobre las rutinas profesionales en el gatekeeper). Sostienen claramente que en el época de los medios de comunicación el acceso al conocimiento es también un instrumento de control social. Frente a la idea anterior de que los medios democratizan el conocimiento, para esto autores funcionalistas los medios se muestran como un instrumento privilegiado para controlar socialmente la difusión de conocimientos: los medios realizan una distribución desigual.

La hipótesis, en sus palabras, se formula así: "En la medida que en un sistema social entra más información de los medios, los segmentos de población con un status socioeconómico más alto tienden a adquirirla de un modo más rápido que el resto de sectores más bajos. De esta manera tiende a aumentar la brecha en el conocimiento entre segmentos sociales en lugar de disminuir". Las consecuencias son, entre otras, las siguientes:

  1. A través de los medios todo el mundo adquiere más conocimiento, independiente de su estatus.

  2. La población de estatus alto adquiere más conocimiento y más rápido.

  3. En consecuencia, este proceso hace que se incrementen las diferencias de conocimiento entre la poblaciones de estatus alto y bajo.

En un primer momento todo parece indicar que la TV nivela las desigualdades en la información, pero un estudio más detenido muestra todo lo contrario: una minoría obtiene más información de ella. Y esa minoría forma parte de las capas socioculturales altas de la sociedad. Esto tiene consecuencias en la función de control social que ejercen los medios.

Sólo en comunidades en las que se produce una demanda de información específica se puede hablar de igualación informativa y, por tanto, del conocimiento. Ello se debe a que factores como la motivación y las necesidades son determinantes para una distribución equitativa de la información.

También observan diferencias entre la prensa y la televisión. La prensa se dirige a sectores de estatus más alto, lo que tiende a favorecer las desigualdades cognitivas. La televisión tiende a un planteamiento menos complejo de ciertos temas. Una superficialidad concomitante con las características del medio y al extenso público al que se dirige. Ésta aparece como una fuente popular de información y por tanto vinculada a la cultura popular. Entre ambos medios hay diferencias en las técnicas descodificadoras precisas para procesar el conocimiento que emana de ellos. La prensa requiere habilidades de alfabetización mayores que la TV. 

Por otra parte, como recuerda McQuail, con la multiplicación de canales y la fragmentación de la audiencia, están desapareciendo las audiencias homogéneas en favor de otras más diversificadas y heterogéneas. como consecuencia de la competencia. Esto las iguala de alguna manera a la función informativa de los medios escritos.

Un paso más lo constituye la irrupción de Internet y las nuevas tecnologías, que añaden diferencias entre ricos y pobres, gente de mayor nivel educativo y de menor nivel. Incluso se establecen diferencias entre las generaciones jóvenes y los mayores, por su nivel de acceso a estas nuevos medios de comunicación. Los ejemplos de uso de móviles y de la red en las últimas elecciones y en crisis como "El Prestige" o la guerra de Irak lo demuestran. 

En resumen, los medios de comunicación ponen en circulación una abundante cantidad de información. Y aunque debería beneficiar a todo el mundo, lo cierto es que pueden contribuir a alimentar las desigualdades de conocimiento respecto al entorno social y cultural en función de variables diversas, como la educación y la posición social. La información se expande por igual, es distributiva, pero una minoría extrae más conocimiento de ella y, por consiguiente, acrecienta las diferencias entre grupos sociales e individuos. Por tanto, más información puede significar más distanciamiento en el conocimiento.