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Introducción a las teorías
de la comunicación I. UN POCO DE HISTORIA Se puede rastrear la historia de la humanidad a partir de las eras comunicativas. Los sistemas de comunicación utilizados par almacenar, intercambiar y difundir información representa un punto de inflexión en la evolución de la humanidad. La capacidad de comunicarse condujo al desarrollo de tecnologías complejas. Los estadios en el desarrollo de la comunicación tienen profundas consecuencias para la humanidad, tanto colectiva como individualmente. Se pueden describir 4 etapas en la comunicación humana que constituyen otras tantas eras: 1. Era del habla 2. Era de la escritura 3. Era de la imprenta 4. Era de la comunicación de masas
La Era del Habla. Corresponde al homo sapiens, entre 30 y 40 mil años, con el hombre de Cro Magnon de referente y coincidiendo con la desaparición de hombre de Neandertal. El homo sapiens pasa por la etapa del Paleolítico y hacia el año 10.000 a.C inicia su andadura el Neolítico una verdadera revolución en la civilización. Se desarrollan la agricultura intensiva, la domesticación de animales y plantas, etc. La región de Mesopotamia, los rios Tigris y Eufrates y el Nilo son referentes geográficos. El desarrollo cultural fue extraordinario y el lenguaje alcanzó la dimensión de comunicación de gran alcance. Aún se carecía de escritura. Y la transmisión del conocimiento era de forma oral. El lenguaje es un sistema de símbolos que permite una representación de la realidad, una sustitución de ella. Permite realizar operaciones mentales como analizar, describir, sintetizar, clasificar, transmitir, etc. La Era de la Escritura. El habla es un proceso evolutivo que llevó millones de años. No así la escritura. Pronto empezaron a aparecer en las regiones mediterráneas más desarrolladas representaciones pictográficas que con el tiempo acabarían convirtiéndose en fonéticas, base de nuestra escritura alfabética. Se pasó de representar ideas y conceptos, al estilo del idioma chino, a hacerlo con sonidos que podían resumir los elementos precisos, los ladrillos con los que construir el lenguaje escrito. Los registros de caza y de animales son los primeros intentos de recoger información a un nivel muy primitivo pero importante. La escritura pictográfica comenzó entre los sumerios y los egipcios, debido al gran desarrollo agrícola. Los grifos o caracteres simbólicos comenzaron esculpiéndose en piedra para pasar posteriormente al papiro. Los sumerios desarrollaron la base de la escritura fonética gracias a la escritura cuneiforme, hecha sobre arcilla en forma de cuña. Cada símbolo representaba un sonido. Ya no se necesitan tantas representaciones como ideas o conceptos sino que unos cuantos símbolos se pueden componer cualquier idea o concepto. Y con los griegos se terminó creando el alfabeto, que reducía aún más el número de símbolos necesarios para representar cualquier cosa. La era de la imprenta. Una gran revolución con amplias repercusiones sociales y culturales de un alcance extraordinario. Hasta Gutenberg, s. XV, los textos se manuscribían por parte de los monjes y eran copias de un ejemplar. Con el invento de la imprenta la difusión, distribución y expansión del conocimiento llegó a su punto máximo. Quien quería o podía tenía a su alcance el documento que deseara. En el siglo VIII el papel, introducido por los árabes en España, empezó a sustituir al pergamino. Pero hasta la invención de la imprenta los eruditos y copistas no comenzaron a perder el monopolio de la escritura. La alfabetización se fue extendiendo de manera definitiva. Las repercusiones en la prensa se vieron pronto afectas al aparecer las primeras hojas informativas y folletos, pero de muy difícil lectura y acceso a las capas populares hasta que en 1830 apareció en primer periódico popular en N. Cork (costaba poco centavos). La Era de las Comunicaciones. La unión de la tecnología de la impresión con la idea del periódico supondrá toda una revolución de gran alcance en las comunicaciones. Poco después otros artilugios tecnológicos se le unieron: en la primera década del siglo XX el cine; en la década de los 20, la radio; y en los 40, las primeras emisiones televisivas; y ya más recientemente, Internet (años 80). Son muchos los autores que sostienen que vivimos en una auténtica revolución de la información y que ésta dinamiza a la sociedad de modo decisivo. Esta sociedad de la información posee unos perfiles determinados: - Predominio del trabajo relacionado con la información - Flujos de información de gran volumen - Interactividad de las relaciones - Integración y convergencia de las actividades - Tendencia a la globalización - Cultura postmoderna
II. TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN DE MASAS Y TEORÍA DE LA SOCIEDAD DE MASAS En las ciencias sociales ha habido diversos paradigmas, en sentido khuneano, para el análisis de la sociedad. Un paradigma proporciona un marco investigador en el seno del cual se efectúan las diversas investigaciones (Khun, 1962). Entre ellos se encuentran los tres siguientes: 1. Funcionalismo estructural: centrado en los procesos por los que una sociedad mantiene una estabilidad. El término estructura se refiera al modo en que su organizan un conjunto de partes, a la menare en que disponen para formar una totalidad, en este caso para constituir la sociedad: familia, economía, política, herramientas, creencias, etc. Y el concepto de función alude a la función desempeñada, al rol que realiza cada parte para la totalidad. En este caso, la función que desempeñan los medios de comunicación es lo que se estudiaría desde esta perspectiva. Los medios son parte de la estructura social y en ella desempeñan una función primordial que se debe analizar. Las instituciones mediáticas conciernen a la continuidad, el orden, al cohesión, la integración, la adaptación, el control social, etc. A la organización y funcionamiento de la vida social. Es más conservadora ideológicamente al ver los medios como instrumentos de mantenimiento de la sociedad tal como es y no como debe ser (idealismo, teoría crítica). Realismo: elude las cuestiones del poder y el control. McQuail resume las funciones de los medios de comunicación: - Integración - Cooperación - Orden, control y estabilidad - Adaptación a los cambios - Movilización - Gestión de la tensión - Continuidad de la cultura y los valores Respaldar y mantener valores es una constante. Ya sea en medios representativos de pequeñas comunidades o mayores. Al igual que promover la identidad. La misma adhesión que existe en el culto religioso por parte de sus adictos se produce entre las lectoras de revistas femeninas o de otro tipo de medio (deportivos, nocturnos, etc.). Devoción en todos los casos. Es indudable que los medios de grandes audiencia tienden a ser más conformistas que críticos. Por razones obvias. Incluso investigaciones últimas han mostrado que los grandes acontecimientos tienden a fortalecer los vínculos de los individuos con su grupo. Es lo que ocurre con las grandes retransmisiones de acontecimientos sociales y deportivos. Contribuyen a cimentar la sociedad. 2. Conflicto social: naturaleza e importancia del conflicto en el desarrollo se la sociedad. El origen y evolución de la sociedad se encuentra en los conflictos u oposiciones de intereses y grupos, cuya lucha dialéctica permite el avance y progreso social. La base marxista es evidente. Lo que dinamiza a la sociedad no es el consenso sino el conflicto, en enfrentamiento, las diferencias (como los errores hacen avanzar la ciencia). Es indudable que desde el paradigma estructuralista-funcionalista es difícil explicar el cambio, cosa que sí lo tiene desde este paradigma. En suma, el conflicto, la dialéctica, de intereses grupales y sus intereses es el motor de la historia (los progresos en los colectivos desfavorecidos y discriminados provienen de la lucha contra los poderes y la reivindación). Es esencial la cuestión del poder. Los medios son instrumentos de control y de mantenimiento del status quo de la sociedad. Se hayan al servicio de quienes poseen los medios de producción en la sociedad capitalista. Su poder para difundir la visión del mundo capitalista los convierte en un instrumento de poder persuasivo de primera mano. Aparato ideológico del estado y el capital, a diferencia del aparato represivo (Althusser). Un instrumento de control eficacísimo del orden social. Manipulación y legitimación del orden instituido y subordinación al mismo. Cultura y hegemonía de la cultura dominante (Gramsci). Marcase, desde el lado psicoanalítico estima que los medios venden y estimulan los deseos y satisfacen falsas necesidades e ilusiones desviando de las verdaderas necesidades humanas (vendedores de humo). Los medios son propiedad de los poderosos, favoreciendo sus intereses y promoviendo una falsa conciencia de clase trabajadora. 3. Interaccionismo simbólico: la forma en que los seres humanos interactúan y comparten significados. La interacción comunicativa a través del lenguaje es clave para el desarrollo y el consenso social. Y esto es debido a que los miembros de un grupo o cultura comparte significados, modo de entender y denotar la realidad. Los seres humanos no reaccionan ante el mundo como es en realidad (es imposible) sino como se lo representan, como lo construyen en sus mentes. La sociedad es entendida como una red de significados, gracias a los cuales es posible la comunicación. Sobre la realidad y sobre la conducta el ser humano construye significados que le sirven para relacionarse con los demás y para entender el mundo. Estos significados permiten la comunicación. El ser humano se orienta y relaciona con su entorno gracias a lo que las cosas significan para él. Cada uno de ellos responde a las tres cuestiones siguientes de manera diferente: 1) ¿Cuál es el origen de la sociedad de masas? 2) ¿Qué papel desempeña la comunicación de masas en la actual sociedad de masas? 3) ¿Cuál es el futuro de la sociedad de masas?
A su vez estos paradigmas examinan cuestiones importantes de la comunicación de masas y responden a ellos de modo diferente. Aspectos como a) Poder y desigualdad. Los medios operan en sistema de desigualdades y desequilibrio y por tanto participar de estas desigualdades. Los medios, además, poseen un poder social evidente por su capacidad persuasiva, de influencia masiva, de definición de la realidad, de otorgamiento de prestigio y legitimidad, de informar y de dirigir la atención del público (pgs. 123 y ss.). Por tanto, hay una serie de interrogantes en torno a su potencial social: ¿Quién controla los medios y en interés de quien? ¿Qué representación del mundo ofrecen? ¿Qué dinámica social promueven, integración/estabilidad o cambio social? Ver los medios como legitimadores del poder social y del mantenimiento del status quo es diferente a verlos como dinamizadores de los cambios y la evolución social. Para unos destaca el poder estabilizador y conservador y para otros su capacidad renovadora. b) Integración y fragmentación. La capacidad de los medios de cohesionar a grupos muy diferenciados, en esa multiplicidad de mensajes y voces, es una característica importante en los procesos de identidad social, cultural, étnica, etc. En conflicto con lo local. Es decir, una sociedad plural, polimorfa, diferenciada, encuentra en los medios una respuesta en favor de la uniformidad, la cohesión social y la integración. Pero, al tiempo, poseen capacidad para subvertir creencias locales y estilos de vida tradicionales. Por tanto, esta doble clara de los medios, como integradores y como reformadores, es un rasgo característico de ellos. De acuerdo con McQuail hablaremos de posturas centrípetas y posturas centrífugas de los medios: ambas operando simultáneamente y en equilibrio. En cualquier caso, la integración y la fragmentación pueden presentarse en una perspectiva tanto positiva como negativa. Libertad y control, orden y fragmentación son visiones de naturaleza diferente dependiendo de la perspectiva ideológica. La visión positiva del efecto centrípeto postula que los medios son integradores y unificadores (teoría funcionalista); la negativa, los ve como un instrumento de homogeneización y control manipulador (teoría crítica). En cuanto al efecto centrífugo, la visión positiva destaca la libertad individual y la movilidad (individualismo); la negativa del efecto centrífugo, por el contrario, señala su rol de aislamiento, pérdida de valores, alienación y vulnerabilidad del individuo.
III. LA REALIDAD MEDIADA Como afirma McQuail, “los medios de comunicación se dedican a la producción y distribución de conocimiento, en el sentido más amplio de la palabra”. Conocimiento que se produce según pautas y por ciertas instituciones y se distribuye por ciertos cauces, llegando a la sociedad. Este conocimiento nos ayuda entender el mundo y forma nuestra experiencia de él. Lo que los medios producen, información, ideas, imágenes, representaciones en general, para mucha gente pueden ser la fuente principal de saber actual o pasado. Los medios han creado tal volumen de conocimiento, que son un verdadero almacén de nuestra experiencia colectiva. Existen dos grandes fuentes de información y conocimiento de la realidad: a) Conocemos la realidad a través contacto sensorial o experiencia directa de un acontecimiento (fuente directa) y b) A través de una estructura o red mediadora que nos ofrece un conocimiento indirecto o mediado por otros, incluyendo el uso de medios tecnológicos Podemos preguntarnos en qué medida los medios se interponen, median en nuestro del mundo. La relación entre la realidad “real” y la representada en los medios ha sido objeto de diversos análisis. El ser humano recibe influencias de la familia, los amigos, la escuela, etc. Son atentes sociales mediadores para construir nuestra visión del mundo. En la actual sociedad mediática, los medios tienden a imponer su visión y su influencia a la de los anteriores agentes sociales. Por consiguiente, dependemos en gran medida de los medios para elaborar el significado del mundo, el “entorno simbólico”, esa red de significados que nos da sentido a todo. Los medios son forjadores de realidades simbólicas que dinamizan nuestra visión de lo real. Igual que antes eran los mitos, las religiones, la poesía, el arte, etc. A ello se han añadido hoy los medios. Vivimos en una realidad social mediada. Hace unos años, antes de la gran eclosión de los medios de comunicación el filósofo alemán Cassirer sostenía que cuanto más se desarrolla la cultura y más se despliega en diversos campos, mayor riqueza y multiformidad va cobrando este mundo de significaciones. El hombre vive en las palabras del lenguaje, en las imágenes de la poesía y de las artes plásticas, en las formas de la música, en los cuadros forjados por la imaginación y la fe religiosas. (1945: 116) No sólo no podemos escapar a esa red simbólica sino que gracias a ella lo real adquiere significado para nosotros. Desde siempre, mitos, cuentos de hadas, religiones, arte, han constituido los hilos que tejen esa urdidumbre de la experiencia humana. Conocemos la realidad envuelta en el manto de las imágenes artísticas, de las palabras, de la poesía, de los símbolos míticos o de los ritos religiosos. Sin duda, no nos enfrentamos a ella de manera desnuda, cara a cara, sino de forma mediada. Estas reflexiones del filósofo alemán fueron hechas mucho antes de la telaraña de símbolos y representaciones que, procedentes de los medios de comunicación, hoy nos invade. Una iconosfera que nos habita y da sentido a nuestro “mundo de la vida”. Como acertadamente sostienen Berger y Luckmann (1997) no se puede concebir la creación de sentido en el mundo actual sin incorporar la comunicación de masas. En el mundo de hoy, dominado por los medios de comunicación y las nuevas tecnologías, las relaciones sociales y las interacciones no son sólo de presencia espacial compartida y simultánea, sino que mediante una variedad de canales comunicativos se establecen importantes relaciones con “otros ausentes”. La sociedad actual se halla dominada por un complejo entramado de relaciones con esos presentes-ausentes, representados por los personajes de los medios, con sus caras, su fisonomía y sus valores. Objetividad. Un tema vinculado al de la mediación es el de la objetivad de la mediación. En qué mediada la mediación entendida como interposición entre nosotros y la realidad “real” es objetiva, se acerca a su verdadera naturaleza o supone una desvirtuación. Después de todo, los medios no tienen total autonomía en la “fotografía” de la realidad. Nos presentan las cosas, los acontecimientos filtrados por un conjunto de factores que actúan a modo de filtros entre lo real y lo que nos llega. Filtros que pueden seguirse en el modo de trabajar de cualquier medio y que analizaron teorías como el Newsmaking. Lippmann fue pionero en establecer las diferencias ente la realidad objetiva y la presentada por los medios. Vio la escasa diferencia entre el mundo y las creencias que nos formamos de él a partir de los medios de comunicación. Las interpretaciones pueden alterar el modo en que la gente se representa la realidad de manera evidente. Él señala varios ejemplos sobre acontecimientos de la 1ª guerra mundial. Según Lippmann las personas no actúan en función de lo que creen que sucede o ha sucedido sino sobre la base de la situación real que ellas imaginan a partir de las representaciones que se hacen de la prensa sino sobre la base de la situación que ellos imaginan a partir de las representaciones que les proporciona la prensa. Esto puede tener poco que ver con la realidad exterior. La gente adquiere conocimiento a partir de la prensa, lo que indica una función constructora del significado. Hoy sabemos tras los estudios del Newsmaking que hay un conjunto extenso de factores que interviene en la transformación de un acontecimiento en noticia que van más allá de la subjetividad de los periodistas. Como afirman De Fleur y Ball-Rokeach “las ventanas abiertas a la realidad suministradas por la prensa están modeladas en parte por la naturaleza capitalista de la propia industria de la comunicación”. La prensa que funciona en sociedades comunistas lo está por motivos políticos contextuales. Estudios posteriores como los realizados por los Lang a propósito del retorno a E. Unidos del general McArthur revelan el abismo que puede existir entre la representación de la realidad a partir de sus vivencias y la efectuada a partir de los medios. Es una distorsión. Las imágenes que nos formamos de otros países y culturas es un ejemplo. Baste el ejemplo de E. Unidos formados por las audiencias del mundo a partir de lo visto en el cine y la TV. Y a la inversa, la de los americanos de otros países a partir de los medios.
IV. CARACTERÍSTICAS DE LAS TEORÍAS COMUNICATIVAS ¿Es la comunicación una ciencia? Comunicación es un término polifónico. Posee un sentido múltiple, un campo semántico plural. La comunicación como proceso se haya en un cruce de caminos en el que convergen diversas disciplinas: historia, filosofía, psicología, sociología, antropología, economía, política, cibernética. Sin duda se trata de un campo sometido a todas las dudas de legitimidad científica imaginables. Esta búsqueda de estatuto ontológico ha conducido a muchos investigadores a una búsqueda desesperada, cuando no insensata, por situarla entre las ciencias, mediante recursos y procedimientos epistemológicos que son una adaptación de las ciencias naturales. Es el eterno dilema de las ciencias sociales cuya brújula muchos pretenden hallar entres las ciencias naturales. Otros, en cambio, se sitúan en una perspectiva demandadora de autonomía metodológica y epistemológica sin salirse del ámbito de las ciencias humanas y sociales a la que pertenece. Una circunstancia común a todo tipo de investigaciones habidas en el ámbito de la comunicación de masas es la existencia de una doble orientación: a) Hay teorías de naturaleza descriptiva que intentan mostrar el estado de la cuestión referido a los medios, al modo en que operan, que hunde sus raíces en las teorías científico-sociales sobre los distintos aspectos que encierran los medios. b) Otras poseen un carácter normativo, es decir, se relacionan más con el modo en que deben operar los medios. Se da una dialéctica entre el ES y el DEBE, entre la visión analítica de los medios en todas sus dimensiones y el modo en que deberían actuar para cumplir con sus objetivos, ya sean informativos, formativos o de simple entretenimiento. Puede decirse que ambas miradas se han hallado presentes en el acercamiento a los medios desde las más diversas teorías. Un ejemplo de ello lo representan tradiciones investigadoras como administrativa, americana, y la crítica, europea. La primera con objetivos empíricos y problemas inherentes al sistema de medios, donde las demandas empresariales marcaban la pauta de buena parte de esas investigaciones (el funcionalismo es un ejemplo, como veremos más adelante), y la segunda, con las Escuela de Frankfurt a la cabeza, más normativa y crítica con el papel de los medios en la actual sociedad de masas. Si la primera se ocupa de los medios en sí, la segunda se preocupaba más por las relaciones de los medios con el sistema social del que forman parte. El resultado es un conjunto de tendencias, corrientes o escuelas que configuran otras tantas tradiciones investigadoras constituyendo distintos paradigma que dan sentido a esa diversidad investigadora. Las oposiciones, antagonismos y tensiones entre modelos hacen difícil una organización del cuerpo de conocimientos en torno a la ciencia de la comunicación. No obstante es posible efectuar un resumen sintetizador de ellas a partir de dos líneas, una diacrónica y otra sincrónica. La primera permitiría un recorrido cronológico en la línea del tiempo en el que las distintas teorías vieron la luz. Este recorrido histórico posee tantas virtudes como vicios. Las virtudes provienen de permitirnos arrojar luz sobre los problemas y conceptos comunicativos como fueron apareciendo en el tiempo. Los defectos derivan de la incapacidad para estructurar un cuerpo organizado con un denominador común claro. En cuanto a la línea sincrónica, los aciertos de ésta constituyen los errores de aquella, y viceversa. Con todo hay que optar por una u otra línea argumentativa que de sentido a lo hasta ahora conseguido por la llamada “ciencia” de la comunicación. Este hilo posee un valor de planificación en la medida en que sigue el orden de aparición de algunas de las más importantes corrientes. Pero en la idea de que más que de linealidad hay que hablar de circularidad, de flujos y reflujos (Ej. la vuelta a la etnografía en la recepción practicada por la escuela de Chicago) En cualquier caso, la disparidad teórica implica en muchas ocasiones una disparidad metodológica, algo que puede observarse en el recorrido por las teorías y modelos explicativos de los procesos comunicativos. A ello se une la búsqueda de explicaciones centrándose en alguno de los múltiples aspectos que encierra el proceso comunicativo. En conclusión tenemos como nota destacable de las teorías de la comunicación, como rasgos característicos de ella, a) una disparidad teórico-metodológica con derroteros epistemológicos más o menos “científicos” diferenciados; b) una proliferación de estudios empíricos por la presión de la industria y la consiguiente dificultad por establecer teorías comunicativas consistentes (sobre todo la Mass Communication Research. Las demandas de la industria lo han querido. Por ejemplo, Laswell y la propaganda; Lazarsfeld y la propaganda y publicidad; la Escuela de Chicago y el cine) c) una atención centrada en algunos de los diversos aspectos que conlleva el proceso comunicativo: emisores, canales, mensajes, receptores…;
V. DIFÍCIL PRECISIÓN CONCEPTUAL DE COMUNICACIÓN Para Martín Serrano la comunicación es parte de las ciencias humanas por servirse de recursos expresivos diversos, tecnológicos incluidos. La considera parte de la sociología, al ser un tipo de actividad social relativa al intercambio de recursos expresivos. Por eso habla de teoría social de la comunicación. El objeto de la comunicación lo define como el “análisis de las interacciones en las que existe el recurso a actos expresivos”. Los actos expresivos son producto de un actor social y, a diferencia de los actos ejecutivos, no tienen finalidad conductual. Para Rodrigo Alsina es necesario sustituir el concepto de comunicación de masas por el de comunicación mediada, distinta a la interpersonal y directa. Esto permite que la esfera del comunicador y la del receptor constituyan sistema independientes. Ambos son analizables por separado. El sistema comunicador genera unos productos que son utilizados, tras apropiárselos, por el sistema receptor. McQuail proporciona una definición de la comunicación de masas que recoge diversos aspectos La transmisión de información, ideas, actitudes, conocimientos, de una persona o grupo a otro mediante símbolos. Un sistema o fuente que influye sobre otro mediante la manipulación de símbolos (recursos expresivos) transmitidos por un canal que sirve de conexión entre ambos. La interacción social por medio de mensajes y recursos expresivos La epistemología puede ser útil para reflexionar sobre el objeto de estudio de la comunicación. Así, para Khun, la ciencia debe ser entendida como un producto histórico y social. Todos los estudios científicos evolucionan hasta convertirse en lo que él denomina ciencia normal, aquella regida por un paradigma que proporciona las reglas del juego científico a las investigaciones producidas en su seno. Estas reglas legitiman el trabajo científico. La comunidad científica desempeña su labor en el interior de ciertos paradigmas, que orientan teorías, métodos, proposiciones e investigaciones y los dota de validez y legitimidad. Pero con el tiempo una ciencia normal desarrollada bajo el paraguas de un paradigma puede sufrir anomalías y mostrar errores que poco a poco desencadenan la crisis de un paradigma dado que será objeto de cuestionamiento y sustitución paulatina. El nuevo paradigma emergente hace que los mismos hechos sean vistos de manera distinta. Es indudable que un cambio de paradigma tiene implicaciones conceptuales. Si nos centramos en el campo de la comunicación, ciertos paradigmas han dominado las investigaciones: el funcional-estructuralista, el crítico y el interpretativo. Pero puede haber autores y planteamientos no vinculados únicamente a un solo paradigma. Es el caso de los estudios culturales, que se mueven entre el crítico y el interpretativo. Los tres paradigmas han podido proporcionar reglas del juego orientadoras de las investigaciones. De hecho, cada uno se miraba en espejos científicos distintos: las ciencias naturales, el funcional-estructuralista; las ciencias sociales, el crítico; y las ciencias humanas, los estudios culturales. Pero no significa que no se hallan superado los hipotéticos límites de cada uno de ellos por múltiples investigaciones y estudios. Otro de las más influyentes epistemólogos, Popper, sostiene, al igual que Khun que toda investigación se sostiene en una base social e histórica que la contextualiza, no es algo que se produzca en el vacío. Se da en una atmósfera social que la condiciona. Además, recuerda Popper, que las observaciones de hallan guiadas por teorías que proporcionan conjeturas y supuestos provisionales desde los que analizar la realidad pertinente. Una provisionalidad que dependerá para su confirmación de pruebas de refutabilidad o falsabilidad. Los enunciados científicos deben ser susceptibles de falsación, de tal modo que en el caso de haber casos y supuestos que lo contradigan sean suprimidos y sustituidos. De no ser posible someterse a las falsación no cabe hablar de ciencia. Lakatos, seguidor y crítico de Khun y Popper, hace algunas aportaciones significativas. Para él las teorías deben tener ante todo lo que llama un programa de investigación, una estructura que sirve de guía. Este programa supone una serie de reglas metodológicas que señalan tanto las rutas a seguir como las evitadas. A esto lo llama sentido heurístico, tanto positivo como negativo de la investigación). Las teorías de la comunicación, como las de usos y gratificaciones poseen una serie de supuestos y postulados heurísticos que orientan los estudios efectuados en su seno (espectador activo, gratificaciones, etc. Una modificación de algunos de sus postulados esenciales, de su núcleo central, significaría una modificación en los fundamentos de esa teoría. Para Lakatos, el pluralismo metodológico es mejor que el monismo metodológico. Por eso no puede afirmarse que un programa de investigación es mejor que otro. Algo muy corriente en el ámbito comunicativo. Del pluralismo metodológico y la heurística investigadora al concepto de “todo vale” de Feyerabend. Lo que quiere decir este epistemólogo es que no es positivo en el desarrollo científico ajustarse a reglas y normas que puedan constreñir la creación y el ingenio del científico. El método científico es un instrumento, una herramienta, no una finalidad en sí misma. Y debe estar al servicio del investigador. Para Feyerabend, la ciencia es una creación humana y sus productos lo son del ser humano. Esto es algo que en la comunicación se halla presente. Pues es un área multidisciplinar en sus raíces. Sin embargo, la epistemología ha sido de gran utilidad en el ámbito de las ciencias naturales, pero es más dudoso en las sociales. De hecho muchos autores prefieren hablar de reflexión analítica más que de teoría en este ámbito (Lazarsfeld). Otros prefieren el concepto de teorías de alcance intermedio (Merton). La investigación comunicativa es el resultado del estudio de la comunicación desarrollado por las ciencias sociales (principalmente, sociología, psicología, ciencias políticas y semiótica). La expresión académica de la investigación comunicativa se materializa en la Teoría de la Comunicación. El objeto de estudio de la Teoría de la Comunicación ha sido preferentemente la comunicación de masas y el proceso de formación de la opinión pública
VI. LOS GRANDES PARADIGMAS COMUNICATIVOS En el campo de las investigaciones se han desarrollado tres grandes paradigmas, es decir, corrientes investigadoras dotadas de sus propios fundamentos teóricos y reglas metodológicas: positivista, interpretativo y crítico. La posición positivista concibe el conocimiento como algo objetivo e independiente del sujeto cognoscente. Forma parte de la tradición empirista donde lo real es distinto e independiente del ser humano. El Positivismo fue fundado por Comte en el siglo XIX aunque será desarrollado por Durkheim en el ámbito del pensamiento social. Para él las ciencias sociales deben ser tan objetivas como las ciencias naturales, siendo éstas el referente de aquellas. De ahí su concepto de hecho social, objetivo y verificable, como lo es el hecho natural. Los positivistas en el ámbito social deben utilizar los mismos procedimientos que el los científicos naturales. Deben hacer uso del método científico para analizar y explicar la realidad social. Eso supone utilizar los pasos necesarios para ellos: observación de los hechos, formulación de hipótesis y verificación correspondiente. Todo ello al objeto de establecer leyes científicas, objetivas y predictivas y para lo cual es imprescindible medir y utilizar el aparato matemático y/o estadístico correspondiente. Como técnicas metodológicas empleará procedimientos como el uso de encuestas, experimentos y análisis de contenido cuantitativo y sistemático. Un principio fundamental es que la realidad es objetiva y la verdad es algo que hay que descubrir porque se haya velada, oculta. La otra posición epistemológica no considera que el sujeto sea independiente del objeto a conocer, sino que ambos se hayan implicados en ese proceso y necesitan mutuamente. Se puede tildar de subjetivismo esta postura abusando del término, como oposición a objetivismo. El interpretativismo no puede descubrir la verdad porque ésta no es se haya oculta bajo ningún velo. No es algo que se halle ahí y que logramos descubrir sino algo que se ha de construir en la interacción entre sujeto y objeto. El referente histórico es el pensamiento de Weber, para quien el ser humano es muy complejo y sus actividades no pueden reducirse a la explicación científica. La realidad se entiende como una red de significados, puesto que lo distintivo del ser humano es el sentido, sus acciones se hayan dotadas de significado. La conducta humana no puede ser medida y explicada como si se tratara de hechos naturales. Para ellos la acción humana debe ser objeto de interpretación y comprensión antes que de explicación. Ello supone atender al significado dado por el actor social, privilegiando su posición en el análisis y dando protagonismo a sus acciones y expresiones. En suma, se trata de situarse en la perspectiva que algunos antropólogos denominan del nativo (Geertz) y que utilizando la terminología de Harris se conocería como posición emic. La perspectiva del investigador/observador, quien examina desde fuera y con un prisma teórico se denominaría etic De acuerdo con Habermas (1984) una de las primeras decisiones que corresponde a un investigador es tomar una decisión acerca del concepto de significado, a su consideración o no. La opción por un modelo lleva aparejada la elección de los supuestos epistemológicos que le son inherentes. Los actos comunicativos son actos sociales. Y como tales forman parte del conjunto de actos y acciones humanas. Si se entiende que el acto comunicativo se realiza entre seres autoconscientes, donde el significado, que es quien otorga sentido a la interacción, estaremos hablando de acción humana. De lo contrario, el acto comunicativo será concebido como una relación mecánica despojada de toda intencionalidad. De acuerdo con Bruner (1990) podemos hablar de acto comunicativo, pero la ausencia de decisión humana y de comprensión de la situación producirá comunicación eficaz, pero no será humana. “El enfoque interpretativo argumenta que los
investigadores sociales deben estudiar el significado de las acciones
sociales y no sólo la conducta externa y observable de la gente” (Gunter,
2000). La acción social se caracteriza porque los individuos vinculan a ella
un significado subjetivo. En este enfoque los significados se construyen en
la interacción social. Por el contrario, el punto de vista positivista
concibe la realidad como algo objetivo y explicable al margen de la
significación. La ciencia social es una ciencia deductiva formada por leyes
interconectadas. Es por ello esencial saber si concebimos la comunicación
como una ciencia positivista o como una ciencia social interpretativa. En el
primer caso se puede prescindir del significado; en el segundo no.
El tercer paradigma, el crítico, hunde sus raíces en las humanidades y está representado por la Escuela de Frankfurt, utilizando herramientas de análisis racional crítico y apoyándose en la visión marxista de la realidad social. Con todo, muchos modelos teóricos del paradigma interpretativo (los estudios culturales, por ejemplo) pueden ser considerados parte del crítico por su orientación y procedimiento. Aunque a la vez se distancian de ellos. Coinciden en su crítica a los positivistas con los interpretativos. También ellos consideran que la realidad es demasiado compleja para quererla reducir a sus manifestaciones observables. Pero se diferencia de los interpretativos en la dimensión de su planteamiento, más global, más holístico, considerando los factores macro, sociales y económicos como determinantes de la dinámica social. La ciencia social interpretativa es demasiado subjetiva y relativista. Para el científico social, un objetivo prioritario es entender, desvelar y explicar, la estructura de poder y las relaciones dentro de la sociedad. Y los medos son parte de ese poder social, controlados por las élites políticas, sociales y culturales. Las instituciones utilizan los medios para divulgar los valores, creencias y opiniones dominantes, para fortalecer el status quo social. Hacen uso de todos los mecanismos que le ofrecen los medios para ello, creando representaciones estereotipadas de la realidad social. Para la ciencia social crítica, la realidad posee una dimensión profunda que hay que desvelar. Para la ciencia social crítica el esencial el concepto de falsa conciencia en relación al sentido común y donde los medios tienen gran parte de responsabilidad. Contra los interpretativos argumentan que los sistemas de significados que usa la gente son falsos y ellos se limitan a describirlos sin sin juzgar su valor. Los investigadores deben ejercer una labor desmitificadora de las falsas ilusiones proyectadas por los medios para consolidar las desigualdades sociales. Con los positivistas creen que hay condiciones materiales en el mundo a los que se vinculan creencias y significados que pueden ser diferentes en función de las comunidades pero referidos al mismo fenómeno social. Por ejemplo, la rama de la investigación feminista, que intenta dar voz a la mujer para dar cuenta del sistema de injusticia social y de dominio masculino. Ciencias social positivista, ciencias social interpretativa y ciencia social crítica son tres enfoque que a veces hayan vías de comunicación, convergencia de perspectivas. En los últimos tiempos esta emergiendo una proceso de intersección entre las tres visiones. Y viene de la mano de la triangulación metodológica y la mezcla de técnicas investigadoras (Lull, 1985; Blumler, 1985). De este modo, los estudiosos de los estudios culturales reconocen la necesidad de sacrificar algunos de sus presupuestos para lograr un acercamiento. De acuerdo con Jensen (1986), al presente hay necesidad de una teoría de la recepción que es tanto crítica como empírica. Continua expresando que diferentes investigaciones cuantitativas y cualitativas pueden ayudar a hallar las respuestas apropiadas sobre los medios. Katz y Liebes (1986) son un ejemplo de diversa procedencia, los textos la audiencia. Uno estudio durante años los efectos en la audiencia y el otro los textos de la cultura popular. LAS GRANDES CUESTIONES EN EL ESTUDIO DE LA
COMUNICACIÓN DE MASAS
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