M. McCOMBSInfluencia de las noticias sobre nuestras imágenes del mundoPublicado en "Los efectos de los medios de comunicación: investigaciones y teorías", coord. por J. Bryant, D. Zillmann, ed. Paidós, Barcelona, 1996, pags. 13-34 Las noticias influyen en muchas facetas de nuestra vida cotidiana. Nuestro modo de vestir para ir al trabajo, el camino que elegimos a veces para llegar a él, los planes del próximo fin de semana, nuestros sentimientos generales de bienestar o de inseguridad, el enfoque de nuestra atención hacia el mundo más allá de la experiencia inmediata y nuestras preocupaciones sobre los temas del día, están bajo la influencia de las noticias cotidianas. De vez en cuando un dictamen de las noticias trastorna nuestro comportamiento global de forma instantánea y por completo. Cualquier persona con suficiente edad recuerda dónde oyó por primera vez la noticia del asesinato de John F Kennedy y cuánto tiempo empleó en los tres o cuatro días sucesivos para absorber y comentar esa noticia. Incluso en ocasiones menos traumáticas millones de norteamericanos siguen las convenciones políticas nacionales, contemplan los debates entre los candidatos presidenciales o siguen la tabulación y proyección del voto nacional en la noche electoral. Millones de ciudadanos cumplen con su deber diario de poner al día sus conocimientos sobre política y asuntos públicos por medio de las páginas de su diario local. Para la inmensa mayoría de norteamericanos esta utilización de los mass media junto con las breves visitas al colegio
electoral en día de elecciones representa su total participación en la
política. Éste es uno de los motivos por los que la investigación académica más
sólida y consistente sobre la comunicación de masas busca los orígenes de la influencia de los medios informativos acerca del
comportamiento de los votantes. Desde el clásico estudio de Erie
County, Ohio, realizado por los sociólogos de la
Unive Toda noticia que refleja actividad política y creencias, no sólo discursos y propaganda de campaña, tiene alguna relevancia sobre el voto. No solamente durante la campaña, sino también entre períodos, los mass media aportan perspectivas, conforman las imágenes de los candidatos y de los partidos, ayudan a destacar conceptos alrededor de los cuales se desarrollará una campaña y definen la atmósfera particular y las áreas de sensibilidad que marcan una campaña específica. (pág. 226) Durante más de medio siglo, Lippmann (1922) también subrayó el papel que desempeñan los medios informativos al definir nuestro mundo, no solamente el mundo de la política durante y entre elecciones, sino prácticamente todo nuestro mundo más allá de los asuntos que conciernen a nuestro entorno inmediato personal y familiar. Dependemos de los media para estar informados acerca de asuntos, personalidades y situaciones hacia los que experimentamos sentimientos de apoyo o de rechazo y para conocer aquellos puntos de atención en los que los sondeos miden el pulso de la comunidad. Lippmann marcó una distinción importante entre el entorno (el mundo que existe realmente allí fuera) y el pseudo-entorno (nuestras percepciones privadas de aquel mundo). No hay que olvidar que el capítulo que abre su libro Public Opinion, se titula «El mundo exterior y las imágenes en nuestras cabezas». Lippmann argumentó con elocuencia que son los medios informativos los que esbozan muchos de esos dibujos en nuestras cabezas. Esta visión del impacto de las noticias es congruente tanto con el criterio académico como con el popular, en tiempos de Lippmann, del poder de la comunicación de masas, que creció a partir de sus relaciones durante la primera guerra mundial con la propaganda política y la comunicación de masas. La investigación académica subsiguiente, como el estudio de Erie County, llevó a los estudiosos del tema por otros derroteros en décadas posteriores.
Los primeros estudios
empíricos sobre comunicación de masas, fuertemente centrados en la creencia de
que los medios informativos y la comunicación de masas tenían la capacidad de
cambiar las actitudes de los votantes y de persuadirlos, descubrieron, en
cambio, la fuerza del individuo seguro de sus valores personales, inmune al
cambio. El resultado de todo ello fue la llamada ley de las mínimas
consecuencias, afir Después de todo, la meta de los periodistas profesionales no es la de
persuadir a nadie de nada. Los cánones de la objetividad, que durante
generaciones han dominado el pensamiento y la práctica periodísticos,
desaconsejan explícitamente cualquier esfuerzo persuasivo,
lo cual no quita que las infor Perspectivas cambiantesLas exploraciones sobre la atención y el interés de la audiencia señalan un desplazamiento de la investigación hacia las implicaciones cognitivas a largo plazo del periodismo cotidiano, que empiezan a poner a prueba empíricamente las ideas expresadas por Lippmann en los años 20. En lugar de dirigirse a la comunicación de masas desde la perspectiva del modelo de efectos limitados, la investigación en los 60 empieza a incorporar una variedad de modelos de efectos limitados. Como ha demostrado la historia de la ciencia de manera reiterada, el mero hecho de cambiar de perspectiva o de paradigma dominante, como lo llamó Kuhn (1970), varía el dibujo esbozado por la evidencia empírica. Consideremos por ejemplo el extenso corpus de evidencia sobre el conocimiento acerca de asuntos sociales. Partiendo de la perspectiva del modelo de efectos limitados, Hyman y Sheatsley (1947) establecieron la existencia de unos niveles bajos de conocimiento acerca de los asuntos sociales y no es de extrañar su constatación de que existía un buen número de «sabedores de nada crónicos».
Sin embargo, al desplazar
la perspectiva de los efectos mediáticos a los modelos limitados, centramos la
atención sobre aquellas situaciones en las que la transferencia de infor Un elemento de esta nueva aproxi Es aquí donde se sitúa el efecto más importante de los mass media: su capacidad de estructurar y organizar nuestro propio mundo. Cohen (1963) observó que la prensa puede tener escaso éxito cuando intenta hacernos pensar pero es extraordinariamente eficaz a la hora de promover nuestra opinión. Esta capacidad de los mass media de saber estructurar los conocimientos de la audiencia y de saber cambiarlos ha sido definida como la función de comunicación de masas que establece el agenda-setting. Agenda-setting: su función en los informativosEl concepto de agenda-setting se estudió inicialmente dentro del contexto tradicional de la comunicación de masas y el comportamiento del votante. Su nombre metafórico proviene de la noción de que los mass media son capaces de transferir la relevancia de una noticia en su agenda a la de la sociedad. A través de su práctica diaria de estructuración de la realidad social y política, los medios informativos influyen en el agenda-setting de los asuntos sociales alrededor de los cuales se organizan las campañas políticas y las decisiones de los votantes. A diario los periodistas manejan las noticias de varias maneras, todas ellas muy importantes. En primer lugar, eligen qué noticias van a desvelar y cuáles no. Acto seguido, deben evaluar todos aquellos informes de los que disponen. En un diario típico, más de un 75 % de las noticias potenciales se desestiman a primera vista y nunca se transmiten a la audiencia. No existe en los periódicos espacio físico para imprimir todo aquello de lo que se dispone. Se debe elegir. Son éstos los primeros pasos en la antesala del proceso diario. Pero no todo el material que supera esta preselección recibe el mismo tipo de tratamiento cuando se presenta a la audiencia. Parte del mismo se utiliza extensivamente y se destaca sobremanera. Otras porciones reciben menor atención. Los periódicos, por ejemplo, expresan claramente la relevancia periodística de una noticia según su colocación, titular y extensión. Al incorporar ingredientes similares de peso a sus propias agendas, un
agenda-setting se asegura de que las audiencias
adquieren estos elementos relevantes de las infor La noción esencial del papel que desempeña un agenda-setting en los medios informativos puede encontrarse ya en tiempos de Lippmann y mucha de la evidencia empírica sobre la influencia cíe la comunicación de masas con respecto al voto puede interpretarse, por supuesto a posteriori, en términos de agenda-setting. Pero el concepto del papel que desempeña el agenda-setting en los medios informativos se puso a prueba de forma empírica en 1968, durante las elecciones presidenciales, cuando McCombs y Shaw (1972) recogieron simultáneamente datos del agenda-setting de los medios informativos y del agenda-setting público. Partiendo de la base de qué cualquier impacto procedente de los medios informativos se podía medir seguramente mejor entre los votantes indecisos, su estudio hizo un sondeo entre votantes indecisos en Chapel Hill, North Carolina, y su contenido analizó los informativos locales y nacionales tanto en prensa como en otros medios de difusión que estos votantes utilizaban con asiduidad. El alto grado de correspondencia entre los dos mencionados agenda-setting, tanto políticos como sociales, estableció un nexo central en lo que posteriormente se convirtió en una cadena de evidencia sustancial para fijar el papel del agenda-setting en la prensa. Este estudio inicial también estableció de forma rotunda la viabilidad del concepto de agenda-setting, un modelo limitado de efectos mediáticos frente al concepto de percepción selectiva, elemento hasta entonces crucial para la explicación del modelo de efectos limitados. Algunos de estos votantes de Chapel Hill, aunque todavía indecisos, ya empezaban a decantarse por el candidato republicano o el demócrata. Al utilizar estas preferencias se formularon comparaciones entre los agenda-setting de los votantes y los de dos periódicos (por ej.: el total de noticias de un agenda-setting citadas en un noticiario o solamente el agenda-setting de noticias relativas al partido preferido y sus candidatos). Si la correlación entre el agenda-setting de los votantes y el agenda-setting de noticias global es la más alta, ello constituye la evidencia para el establecimiento del agenda-setting. Si la correlación con el agenda-setting del partido preferido es más alta, en ese caso existe evidencia de percepción selectiva. De 24 comparaciones hechas, 18 favorecieron la interpretación del establecimiento de un agenda-setting. Las correlaciones por sí solas no establecen la aserción causal tic que los
medios informativos influyen en el agenda-setting
público. Estas correlaciones pueden incluso ser espurias, artefactos
resultantes de una fuente común tanto para el agenda-setting
público como para el informativo. Sin embargo, Funkhouser
(1973) rechazó este argumento y asimismo aportó nueva evidencia que fortalecía
el concepto del rol del agenda-setting en los medios
informativos. Este estudio intensivo provenía de las tendencias recogidas entre
la opinión pública en los años sesenta. Su análisis creativo secundario reunió
tres factores clave: a) opinión pública, confirmada ponla pregunta de la
encuesta Gallup sobre cuál era el problema más
importante que afectaba a la nación; b) cobertura de noticias determinada por
un análisis de contenido de Time, Newsweek y U.S News & World Report; y c) indicadores estadísticos de «realidad atribuibles
a estos factores clave de los años sesenta. En respuesta a los hallazgos del
estudio Chapel Hill, Funkhouser
descubrió que existía una correspondencia sustancial entre la opinión , pública y la cobertura de noticias, pero aún más
importante, encontró que existía escasa correspondencia entre uno de ellos y
sus indicadores estadísticos de realidad. Por ejemplo, la cobertura de prensa y
la preocupación pública sobre Vietnam, la intranquilidad en los campus unive Más recientemente, el poder del agenda-setting de
los medios de infor En lo que podría calificarse como el mejor de los trabajos de campo acerca de la influencia del establecimiento de un agenda-setting en los medios informativos, Brosius y Kepplinger (1990) replicaron al diseño del estudio original de McCombs y Shaw comparando durante un año un análisis de contenido de los programas de noticias más importantes de la televisión de Alemania occidental con encuestas de opinión pública semanales sobre los asuntos que los ciudadanos alemanes consideraban más importantes.* En cinco aspectos se encontraron poderosos efectos del establecimiento del agenda-setting: energía, relaciones con Alemania oriental, defensa, medio ambiente y política de la Comunidad Europea. En otros aspectos la opinión pública prevalecía sobre la cobertura de noticias o, simplemente, no existía correlación entre las dos. Esta configuración de resultados establece el muy importante concepto de que los medios informativos no son el monolítico «big brother» que rige totalmente la atención pública.
El establecimiento del
agenda-setting es una Otro soporte primordial para la idea básica del establecimiento del agenda-setting puede hallarse en la comparación de Mackuen (1981) entre la opinión pública nacional sobre ocho temas entre 1960 y 1977 y la cobertura de los mismos en Time, Newsweek y U.S. News & World Report; en el examen realizado por Smith (1987) sobre la cobertura realizada en un período de ocho años por 19 periódicos locales y el Louisville Times y en la comparación de Eaton (1989) entre la preocupación nacional sobre once temas candentes en el período 1983-1986 con su correspondiente cobertura en los noticiarios de la red televisiva, revistas informativas y cinco periódicos principales. Condiciones contingentesDado que la perspectiva de establecimiento de un agenda-setting es un modelo de efectos mediáticos limitado (al contrario de lo que sostenían puntos de vista anteriores sobre los efectos de la poderosa comunicación de masas), Shaw y McCombs (1977) decidieron en 1972 fijar su atención en el examen simultáneo de la hipótesis básica y en las condiciones contingentes que limitaban aquella hipótesis. Contrariamente al estudio de pequeña escala Chapel Hill, que buscaba los efectos del establecimiento del agenda-setting entre votantes indecisos durante las elecciones presidenciales de 1968, su trabajo durante la siguiente campaña electoral se compuso de un estudio longitudinal de tres frecuencias entre todos los votantes de Charlotte, North Carolina. La búsqueda de las condiciones contingentes que limitan el establecimiento de un agenda=setting fijó una meta teórica que instó a los investigadores a aventurarse en muchas direcciones. Algunos estudiosos intentaron identificar las características personales de los votantes o las características de contenido de las noticias que limitaban o incrementaban su influencia (Winter, 1981). No obstante, los exámenes más fructíferos no han escudriñado precisamente las propiedades aisladas del ser humano ni los sucesos ni el contenido de las noticias, sino antes bien la interacción de las situaciones donde intervienen individuos y acontecimientos. Mientras que los elementos descriptivos amplios, como los ingresos o el nivel de educación de un individuo, o el contenido emocional de un acontecimiento son sucedáneos en cuanto a esta interacción, las conceptualizaciones más explícitas de esta interacción han sido las más valiosas. A continuación se describen con detalle dos ejemplos. Los acontecimientos se pueden clasificar según entorpezcan más o menos el contínuum en el que están integrados. Como su nombre indica, algunos acontecimientos irrumpen de forma entorpecedora en nuestras vidas cotidianas. En 1990, después de que Irak invadiera Kuwait, el precio de la gasolina se incrementó de manera alarmante, hecho que puede considerarse un acontecimiento entorpecedor. Nadie dependió jamás de la televisión o de los periódicos para informarse de esta inflación. La experiencia cotidiana puso este acontecimiento en boca de todos y en el agenda-setting nacional. Por contraste, nuestro conocimiento acerca de otros sucesos, como menciona Lippmann en Public Opinion, está totalmente condicionado a los medios informativos: todo lo que la mayoría de norteamericanos sabía acerca de la situación en el Oriente Medio y sobre la política militar y exterior de los EE.UU. provenía enteramente de los medios informativos. Para la mayoría de norteamericanos, son muchos los acontecimientos en los
que aparece una similitud considerable al clasificarlos ya sea como
entorpecedores/no entorpecedores y esto es cierto en los dos casos antes
citados sobre el precio de la gasolina y la crisis de Oriente Medio. Sin
embargo, existen acontecimientos en los que se da una considerable variedad
entre individuos. El desempleo constituye un buen ejemplo. Para los profesores
numerarios de unive A grandes rasgos, el rol del establecimiento del agenda-setting de los media revela situaciones de efectos de fuerte impacto en acontecimientos no entorpecedores y ningún efecto en absoluto en acontecimientos entorpecedores (Weaver, Graber, McCombs y Eyal, 1981; Winter y Eyal, 1981; Zucker, 1978); se han conseguido resultados similares (Blood, 1981) después de ejecutar estudios más minuciosos que precisaron saber cómo se clasificaba un acontecimiento acorde con cada individuo dentro del contínuum. El concepto de necesidad de orientación es el equivalente psicológico del
axioma físico que preconiza que la naturaleza tiene horror vacui. Basándose en la idea de la ubicación cognitiva
este concepto reconoce que los individuos que se hallan en una situación
desconocida se esfuerzan para orientarse. Para el votante enfrentado con los
aspectos de una campaña política existen dos criterios importantes que definen
su grado de necesidad de orientación: el nivel de interés del individuo en la
elección y el grado de incertidumbre que preocupa a un individuo acerca de la
importancia de los acontecimientos. Los votantes que se caracterizan por tener
un gran interés en las elecciones y un alto grado de incertidumbre sobre los
acontecimientos, es decir, aquellos con una gran necesidad de orientación, son
susceptibles de considerable influencia por parte del agenda-setting. Estos individuos se exponen a una mayor cantidad
de noticias sobre la campaña y sus aspectos, y coherentemente con la hipótesis
básica del establecimiento del agenda-setting, sus
propios agenda-setting reflejan mucho más fielmente
los de los medios de infor El concepto de necesidad de orientación aporta una explicación psicológica general para el proceso de establecimiento del agendasctting y subtotaliza un número de variables de interés menor y explicaciones más limitadas. Por ejemplo, los resultados de investigación basados en la diferencia entre acontecimientos entorpecedores y no entorpecedores pueden explicarse en términos más generales de necesidad de orientación. En la mayoría de los casos, las personas deberían sentir menos incertidumbre acerca de acontecimientos entorpecedores y, por lo tanto, tener menor necesidad de orientación. Por supuesto, podría discutirse que los individuos tienen a veces menos interés en acontecimientos más distantes y menos entorpecedores, lo cual rebajaría su necesidad de orientación. En la mayoría de los casos, las personas deberían experimentar menos incertidumbre sobre los acontecimientos entorpecedores y por ende una menor necesidad de orientación. Hay que recordar que el papel de los medios informativos tal y como lo definen sus tradiciones particulares y sus valores sirve, al menos parcialmente, para estimular nuestro interés y nuestro compromiso en tales acontecimientos. En cualquier caso, el concepto de necesidad de orientación aporta más descripciones específicas y predicciones que el concepto de acontecimientos entorpecedores/no entorpecedores. Configuración del agenda-setting informativo
Inicialmente, la
orientación de un agenda-setting se dirigía hacia la
influencia del agenda-setting informativo en el
agenda-setting público. Para muchas personas,
formalizar un agenda-setting puede asociarse al papel
que la comunicación de masas desempeña al conformar la opinión pública y las
percepciones públicas de cuáles son los acontecimientos más importantes del día.
Pero en años recientes se han aplicado unas miras más amplias a los procesos de
opinión pública. Los estudiosos que en un principio establecieron agenda-setting se preguntaban quién se ocupaba de fijar la agenda
pública. La respuesta empírica era en gran medida que los medios informativos
se ocupaban de ello. Más recientemente, los estudiosos se han hecho la misma
pregunta y la respuesta esta vez ha sido menos pa Si nos fijamos primero en las influencias externas del agenda-setting informativo, el presidente de los EE.UU. es, de entre los hacedores de noticias, el número uno. Incluso el perro del presidente puede devenir más conocido que la mayoría de oficiales del gobierno. ¿Quiénes son Feller, Checkers y Millie? La mayoría de las personas identificará cada uno de estos perros con un presidente. ¿Puede usted nombrar un secretario de Estado de cada uno de esos mismos presidentes? Los presidentes tienen un acceso tremendo a los mass media. Teddy Roosevelt inventó esencialmente la conferencia de prensa presidencial como definición operativa del púlpito vocero de la presidencia. Woodrow Wilson convirtió un informe aburrido dictado por la Constitución, el State of the Union Report, en un acontecimiento de masas (Juergens, 1981). Este papel o rol central desempeñado por el presidente en el estrado mediático ¿le autoriza para ser el número uno del agenda-setting de la nación? Como tantas otras preguntas acerca de la historia contemporánea, la respuesta es «sí, a veces» (Gilberg, Eyal, McCombs y Nicholas, 1980; Wanta, Stephenson, Turk y McCombs, 1989). El discurso del estado de la Unión es un mirador muy útil desde el que se puede observar la influencia del presidente sobré un agendasetting porque es la única ocasión en que la agenda del presidente consta sólo de un documento. El discurso sobre el estado de la Unión de Richard Nixon en 1970 influyó posteriormente en la cobertura de NBC, de The New York Times e, irónicamente, del Washington Post. Existe escasa evidencia de que se produjeran efectos similares después del discurso de Ronald Reagan en 1982. Por otra parte, estas correlaciones entre el agenda-setting de un presidente y las posteriores coberturas de los media no son relaciones espurias resultantes de la influencia de una cobertura informativa anterior ni sobre el presidente ni sobre la prensa. En contraste, las comparaciones entre el agenda-setting presidencial y la cobertura informativa revelan que los medios informativos influyeron tanto al presidente Carter en 1978 como a Reagan en 1985 en sus respectivos discursos sobre el estado de la Unión. Wanta (1989) examinó con más detalle en cuatro administraciones recientes el papel del presidente en su contribución al establecimiento del agenda-setting. Naturalmente, como ya se ha apuntado, los medios informativos pueden influir en el agenda-setting del presidente más fácilmente que a su público o bien la relación global entre el agenda-setting presidencial y el informativo pueden manifestar reciprocidad. Existen numerosos ejemplos de las tres relaciones durante las administraciones de Nixon, Ford, Carter y Reagan. En su mayoría, las relaciones son recíprocas. Por supuesto, las comparaciones en este caso se han hecho entre la agenda global del presidente, ocho o más cuestiones y la cobertura informativa del conjunto de cuestiones en su totalidad. Puede que el presidente prevalezca como agente principal del agenda-setting para casos particulares. , Wanta contribuyó con dos casos específicos para hacer evidente este supuesto, como son que el presidente Carter fue el autor del agenda-setting para el tema de la energía, y el presidente Reagan para asuntos exteriores durante sus administraciones respectivas. Fuentes de infor
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